
Por tanto que el mal manejo y la distribución desigual de los ingresos y la riqueza del sistema capitalista continua, la pronosticación del Banco Mundial de la necesidad de doblar la producción de los alimentos antes del 2050 significará, por supuesto, una escasez en aumento de los alimentos para las masas pobres. Esto será aún más claro si la erosión del suelo, como Brown pronostica, sigue disminuyendo la productividad original de las tierras cultivables del mundo por 30%, y si los países con la mitad de la población del mundo están afectados por los niveles decrecientes del agua subterránea y los pozos que se están secando.
El calentamiento global causa sequías en grandes partes del mundo, con los niveles del agua subterráneo bajando y las olas de calor y la erosión del suelo en aumento. Luc Gnacadja, el Secretario Ejecutivo de
Pero esto sólo es el principio. De acuerdo con el Banco Mundial, hoy ya hay 175 millones de indios y 130 millones de chinos que están siendo sostenidos con cereales de áreas con pozos que se están secando. Y la situación está empeorando. Muchos glaciares menores ya han desaparecido. En ningún lugar es el derretimiento más alarmante que en los Himalayas y en la meseta tibetana donde el derretimiento del hielo de los glaciares sostiene no sólo el flujo durante la temporada seca de los ríos Indus, Ganges, Yangtze y Yellow pero también los sistemas de irrigación que dependen de ellos. Sin estos glaciares, muchos ríos asiáticos cesarán de fluir durante la temporada seca,” avisa Lester Brown. Él lo llama “la amenaza más masiva a la seguridad alimenticia que la raza humana jamás ha enfrentado”. Hoy en día, mil millones de personas, un sexto de la población mundial, vive en áreas suministradas con el agua de estos glaciares en retroceso. Las áreas por debajo de los Andes se enfrentan a la misma amenaza.
Una subida del nivel del mar mundial de apenas un metro durante este siglo, después de la aceleración del derretimiento en Groenlandia y Antártica del Oeste, también amenaza un parte muy grande de la producción del arroz de Bangladesh y
De acuerdo con Lester Brown, una cosecha en declive de los cultivos transgénicos y de los métodos convencionales de desarrollo genético restringen las esperanzas de una productividad agrícola aumentada de manera sustancial. Este punto de vista está compartido por el Banco Mundial cuando se trata de los países desarrollados. Al contrario, el enfoque está dirigido hacia los retos difíciles de aplicar nuevos métodos y tecnologías cuando se tiene que ver con el mantenimiento de los ecosistemas, los bosques, las áreas agrícolas y el suministro del agua para las tierras secas en los países en desarrollo donde la población está creciendo más rápido, para mejorar la cosecha por goteo de agua.
El informe del Banco Mundial recomienda granjas eco-agrarias, donde los granjeros pueden estabilizar la tierra creando mosaicos de las tierras cultivadas y áreas naturales, que pueden mantener las emisiones bajas, ayudar a que las especies sobrevivan y fortalecer el aguante y la resistencia de la tierra. Nuevas tecnologías, en las cuales las semillas están inyectadas directamente al suelo en vez de estar sembradas después de arar, junto con nuevos métodos para ajustar a la fertilización y el riego más económico y preciso, han sido destacadas como experiencias positivas. La capacidad de utilizar y desarrollar varios métodos viejos usados por los pueblos indígenas también ha sido promovida como algo positivo.
Mientras que los procesos de cultivo del sector privado y de los granjeros tiendan a escoger los cultivos homogéneos, el informe del Banco Mundial dice que hay una necesidad de sembrar plantas que puedan crear un acervo genético más diverso.
Además de la necesidad de contar con una infraestructura más durable con mejores recursos, investigación y educación, esto requiere una economía global planificada democráticamente, que se base en la movilización unida y al largo plazo de todos los sectores afectados. Pero eso, choca con la manera en que funciona el capitalismo.
0 comentarios to 3.- Las crisis climáticas y de abastecimiento están empeorando